LA RECEPCIÓN DEL QUIJOTE EN LA TRADICIÓN LITERARIA INGLESA

 La huella cervantina en Inglaterra surge con un artículo publicado por J. Fitzmaurice Kelly, en el que se ponía de manifiesto que fue en ese país, el primero donde aparece el Quijote traducido interpretado. A pesar de ello, el entusiasmo de la obra no fue tan grande como nos puede hacer pensar la lectura de dicho artículo. Surgen otros críticos como Edwin Knowles que ponen en duda la aportación del propio Fitzmaurice Kelly.

Lo que sí parece sobradamente comprobado es que la recepción del Quijote en Francia durante la primera parte del siglo XVIII superó con creces las expectativas y por consiguiente la recepción que esta obra tuvo en Inglaterra. Por ejemplo, en el país inglés se encuentran dos traducciones, la de Shelton y la de John Philipps. Por el contrario, en Francia hubo hasta catorce traducciones. Además en Inglaterra en esa época, se lee como comedia baja, como farsa pues se ve a Don Quijote como un bufón. En Francia se lee más cultamente y de manera crítica; los comentarios que provoca son a favor de la obra. En Inglaterra por su parte, se imita deformando y distorsionando la obra original, en Francia encontramos textos que marcan la novela realista en base al patrón cervantino. Paul Scarron escribió en 1751 la novela cómica y fue traducida en Inglaterra.

Sólo dos obras inglesas se comparan a la publicadas en Francia, Francis Beaumont, “THE KNIGHT OF THE BURNING PESTLE”, con una conexión quijotesca clara y curiosamente es representada antes de que el Quijote fuera traducido. Se trata de una obra de metaficción. Cervantes lo plasma así en la segunda parte en el cuadro de Maese Pedro. Lo que resulta asombroso es que Beaumont imita la obra cervantina sin saber español y esto da lugar a un debate muy rico. ¿Se puede considerar intertextualidad? Lo que sí parece sobradamente comprobado es que la obra de F. Beaumont es la primera obra inglesa con raíces propiamente cervantinas.

La otra obra que se salva en la tradición inglesa, comparativamente con la francesa, es “HUDIBRAS” de Samuel Butler. Es una sátira contra los puritanos encarnado en el personaje de Hudibras.

Hay que esperar hasta el XVIII para ver unas buenas lecturas del Quijote y éstas serán sátiras y muy bien planteadas. Lo que es indudable es que el texto de Cervantes genera reproducción y producción literaria, es decir, provoca comentarios pero a la vez obras basadas en el modelo cervantino.
W. Temple llega a afirmar que Cervantes y su obra provoca la decadencia española pues entre otras muchas cosas, rebaja el principio de honor , de moral y de valor en la tradición española.

En los autores augústeos de la tradición inglesa literaria, J. Swift es el que mejor expresa la figura satírica del Quijote y lo plasma en su obra “Tale of a Tub”, donde se produce la eterna polémica intelectual entre antiguos y modernos y el autor como neoclásico defiende a los clásicos. Es por ello por lo que crea un personaje moderno que es escritor y lo parodia hasta la saciedad. Es víctima de una locura imitativa, como le pasó a Alonso Quijano. Satiriza el saber y los abusos de la religión, su narrador es una figura quijotesca, una imitación fallida.

También ocurre lo mismo en la obra de “Los viajes de Gulliver”, cuya parodia del Quijote es más sutil y se percibe sobre todo en el libro IV, el país de los caballos, con los que el protagonista se identifica y los quiere imitar en todo momento al regresar a su Inglaterra natal. Es una utopía de la irracionalidad. El narrador en este caso, homodiegético es Gulliver y tales desvaríos los cuenta con total seriedad y es el lector a quien corresponde discernir la sátira. Las obras de Swift están protagonizadas por personajes quijotescos y cuentan algo cómico como si se tratase de algo serio. La sátira de este autor augústeo tiene una clara raíz cervantina.

Alexander Pope, el gran autor neoclásico del XVIII escribe “La estupidiaria”, (The Dunciad) y su objetivo es destronar a los malos eruditos y lo hará de manera épica. Habla de lo cómico de manera elevada. Se trata de la sátira scribleriana, donde se ve el tratamiento grave de una materia ridícula. Está esta técnica muy ligada a Cervantes, es ficción quijotesca, y gira en torno a la idea de ironía grave (gravedad cervantina).

Como vemos la recepción del Quijote va evolucionando y no de forma aislada, unos autores influyen a los venideros en la lectura de la obra de Cervantes. El Quijote se ha considerado un elemento de subversión de las bases y los presupuestos intelectuales.

Se inicia posteriormente a estos autores, una nueva interpretación de la obra de Cervantes. La obra de H. Fielding marcará una nueva visión del Quijote y aparece la novela inglesa, además Fielding así lo deja evidenciado en el subtítulo de la obra.Ya encontramos un Quijote en proceso de “heroicización”, si bien es cierto que aún su imagen se encuentra contaminzada con pinceladas de la sátira. El personaje quijotesco ahora será el instrumento para criticar la realidad que le rodea y que no considera que esté a su altura. Es a partir de este momento cuando se distinguirá entre quijotismo (la figura propiamente dicha del personaje) y cervantismo (la teoría y la técnica para generar una novela en base a los presupuestos de Cervantes).
El personaje quijotesco pasa a ser el modelo ético que propone el texto, la locura ya no lo es, ahora se considera excentricidad. Fielding le da la vuelta a la sátira scribleriana. En la obra de “Tom Jones”, Fielding utiliza la técnica cervantina pero no se considera quijotesca y es uno de los escritores que desarrollan la novela cervantina.

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