RETÓRICA MUSICAL

La música es algo trascendental, se considera algo complejo que supera a cualquier otro tipo de lenguaje y que alcanza la interioridad personal del oyente, haciendo tope en el fondo del hombre. La música consiste en multiples sistemas semióticos que se encuentran en colaboración y no en conflicto, es por ello por lo que la música transmite más que la propia poesía.

Ahora bien, ¿se puede hablar de signo musical? El maestro Bach afirmaba que existe un campo general de significación penetrado por el deseo. Sin embargo otros maestros poseen una concepción deficitaria del signo musical pues lo definen como “un deslizamiento de significante a significante hacia un significado”. Por otro lado, hay quien habla de un sustrato emotivo asociado a un significado perpetuo. Eso es la música.

Asumiendo que efectivamente existe un signo musical, qué tipo de signo sería. Para afrontar esta teoría hay dos posturas. La de los absolutistas y la de los referencialistas. Los primeros mantienen que la representación de un sentimiento o afecto determinado no está comprendida en las posibilidades propias de la música. Una de las claves es que la música no tiene referentes, carece de ellos. No existe tal referente como en la lengua verbal. Por ejemplo, en significante y significado, cuando nosotros pronunciamos la palabra “ordenador”, se nos viene a la cabeza la imagen que proyecta el referente (que es el ordenador). Pues bien, según E. Hanslick, sí existe un signo musical cuyo referente no corresponde a la idea de Saussure, el referente en el signo musical es también MÚSICA.

Los referencialistas señalan la capacidad semántica de la música en términos de referencia, es decir, conectan el significado musical necesariamente con un referente, de modo que la música significa a través de sus mecanismos imitativos o de la expresión emotiva (M. Baroni)

Dentro de la música, podemos destacar el canto como colaborador dentro de dos sistemas de signos. En el canto encontramos la posibilidad de emisión de un único mensaje construido con la combinación de dos sistemas de signos:el sistema musical y el sistema verbal. Este fenómeno es excepcional y se hace posible gracias a las características especiales del aparato fonador humano. Los mensaje de música oral y sus signos, se presentan por lo tanto como un único objeto estético.

Partiendo de la autonomía del signo musical, aceptamos la posibilidad de la creación de “signos de signos” o signos en segundo grado. Este proceso no es exclusivo de la música, sino que es habitual en cualquier mensaje estético, y especialmente frecuente en el lenguaje poético (creación de metáforas, coupling, etc). En el caso del texto músico-literario, las convenciones de la época determinado por los hábitos de compositores y oyentes, hacen posible la identificación de interesantes repertorios de figuras que formarían una retórica musical. Las formas musicales tratarían de ilustrar el contenido de las palabras.

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